CÓMO IMPRIMIRLE VALOR A LA EDUCACION VIRTUAL
- JUAN ORREGO

- 1 jul 2020
- 8 Min. de lectura

Como catedrático universitario y como padre de familia, me tocó vivir el gran paso hacia el vacío de la virtualidad en el momento en que las autoridades medicas y sanitarias declararon pandemia mundial y por ende confinamiento general en los inicios del año 2020 y enfrentar en primera línea de batalla el cambio de la presencialidad a la virtualidad de la educación superior que nos rehusábamos desde hacía años, la mayoría de los educadores de la vieja guardia. Es de anotar que aprendí gran parte de lo que sé de docencia, en el SENA desde 1993 y sigo siendo un amante fiel del método constructivista APRENDER HACIENDO, a pesar de que he dedicado la mayor parte de mi misión docente en universidades privadas donde ya veníamos incursionando en aulas inversas y educación a distancia desde hace varios años también.
Hoy, después de haber terminado esta primera etapa de cambio y después de analizar los resultados, errores y aciertos, considero importante compartir con ustedes algunos conceptos que pueden ser de utilidad para iniciar con pie derecho el proceso que viene y que seguramente no tendrá reversa. Y con ello, enfrentar el reto de búsqueda de atributos de valor que nos permita entregar un servicio educativo no solo equiparable, sino mejor que el servicio que veníamos brindando.
El primero y más grande reto que encontramos en el período de inicio del confinamiento, fue que nuestros estudiantes universitarios no eran tan digitalmente habilidosos como sospechábamos. Lo que todos suponíamos y temíamos, era que nosotros como educadores, no lográsemos dar la talla para enfrentar el reto histórico, y desde marzo nos metieron a marchas forzadas a capacitarnos y realizar en quince días lo que debió tomar por lo menos un año. Y lo enfrentamos con todo el cariño y entereza, suponiendo que la otra parte de la ecuación estaba lista. Y no fue así. Lastimosamente debemos aceptarlo, nuestros estudiantes presenciales, son muy habilidosos para navegar por redes sociales, video juegos y canales de youtube, pero cuando se les presiona hacia cualquier otro frente de acción en línea, son tan humanos y lentos como nosotros. Aquí hay un filón de trabajo que implica asignar tiempo y disposición a la capacitación de plataformas y aplicaciones de apoyo al aprendizaje.

Aunque también es de anotar que otro elemento clave de la ecuación es el recurso tecnológico en cualquiera de los extremos. No es lo mismo enfrentar una clase sincrónica (como profesor o estudiante), con 100 megas de velocidad en internet y con un super computador de última generación, que hacerlo solo con un celular de gama media y un plan móvil de datos. Y con este comentario no quiero discriminar o subvalorar a quienes carecen de recursos, todo lo contrario, quien logra conseguir el objetivo con recursos precarios, su logro es más loable y plausible aún. Sin embargo, el problema se centra en que la probabilidad de fracasar en sustancialmente alta. Si en educación presencial, nuestros alumnos pierden la concentración fácilmente, imagine como será de volátil esa atención virtualmente cuando el estudiante escucha con intermitencia a su profesor o cuando la imagen se congela en el momento más importante de una explicación y lo peor es si esto es constante y recurrente, el estudiante se sentirá frustrado irremediablemente. Como dato adicional, logré comprobar que solo el 13% de mis alumnos, retoman los videos grabados completos de las clases como refuerzo. Lo cual puede tener varias interpretaciones, pero no creo que mis clases sean tan efectivas que no requieran de refuerzo, máxime, si más de la mitad de mis alumnos, atienden a las clases en un celular de gama media. Esto implica más bien, que el alumno deja pasar algunas fallas técnicas en la comunicación con la esperanza de acceder luego al video, lo cual solo 1 de cada 10 hacen, ya sea por falta de tiempo o interés. Es clave, por lo tanto, identificar estos alumnos y prescribir talleres de entrenamiento que motiven al estudiante a acceder al video completo de la clase.

Otro elemento, no menos importante es el ambiente de trabajo. Asumimos desde el inicio, que nuestro hogar podría ser el sitio ideal para trabajar, la paz y la armonía serian cómplices para concretar clases espectaculares. Pues no era así. Cada día de trabajo en casa nos genera más experiencias y argumentos que prueban que el dulce hogar no es el remanso de paz que presumíamos. Los ruidos de mascotas, vecinos y familiares se convierten en enemigos de la calidad en el desarrollo de nuestras clases, aun en las circunstancias más básicas y espontáneas como cuando una de mis alumnas, en medio de una clase, osó formular una pregunta desde su celular mientras simultáneamente seguía lavando los platos en su cocina, u otra que atendía la cena de sus tres pequeños hijos mientras realizaba un trabajo grupal. Para ellas, estas son circunstancias normales y cotidianas, pero sumadas al ambiente de clases sincrónicas, puede ser bastante perturbadoras, máxime si los ruidos del ambiente desconcentran o entorpecen la concentración del resto de los participantes.
Otro de los focos de mejoramiento que identifiqué rápidamente en mi casa, es que no hemos sido capacitados para administrar correctamente nuestra propia red de internet, ni tampoco lo habíamos necesitado. Las pocas reuniones virtuales que yo había enfrentado en el pasado desde mi casa, salieron perfectamente y las hice conectado a mi red wifi (inalámbrico) y usualmente lo había hecho en horas de oficina y seguramente yo era el único usuario en esos momentos. En fin, ahora cuando todos estuvimos confinados en casa, mi red wifi llegó a tener más de 16 usuarios entre celulares, computadores, tabletas, televisores, relojes e impresoras que tristemente, la mayoría no pertenecían a mi casa, sino a mis vecinos que siendo familiares y amigos entrañables, hemos llegado a compartir redes y recursos. Eso explicaba el porqué, mis primeras videoconferencias tenían tantos problemas técnicos que yo achacaba a las plataformas de comunicación o a los problemas técnicos de mis alumnos. Pues decidí investigar un poco y me percaté de una realidad desgarradora que ustedes ya deben saber, las video conferencias, webinarios y reuniones en línea no deben ser realizadas con conexiones inalámbricas. Siempre deben ser realizadas con red LAN y con cables de magnifica calidad para garantizar que los demás usuarios de la red no disminuyan la capacidad de trasmisión de datos. Aun si estoy usando mi celular para una reunión, debo hacerlo con red LAN. Este simple cambio, le dio óptima calidad a mis emisiones y reuniones, por lo menos desde el lente técnico básico. Y ni hablar de cambiar constantemente la clave de acceso a la red.
El siguiente concepto básico que aprendí el semestre pasado es que la actividad que mas demanda recursos de procesamiento en un computador y por supuesto en un celular, es una videoconferencia y esto implica que debemos cerrar todas las aplicaciones y liberar la mayor memoria RAM posible para que todos los recursos del equipo se destinen a atender y procesar la video conferencia, máxime si voy a compartir información de otras aplicaciones como hojas electrónicas, presentaciones o videos. Es de anotar que hice la tarea de analizar el consumo de memoria en una clase de comercio exterior y llegué a consumir 6 gigas de RAM en una clase normal, compartiendo documentos básicos. Esto implica que pretender realizar estos trabajos, en equipos de 4 gigas de RAM o menos es bastante riesgoso ya que muy posiblemente el equipo no va a lograr soportar el trabajo exigido y nos veremos abocados a omitir recursos pedagógicos para asegurar una clase decente.

En un ámbito diferente, como buen profesor de mercadeo, he criticado los publicistas que no usan la parte posterior de un volante, panfleto o tarjeta de presentación, ya que así se desperdicia un porcentaje alto del medio de comunicación. Pues igual sucede con la pantalla en una video conferencia. Nuestros alumnos tienen un recuadro y el profesor solo ocupa el 30% de la pantalla, el resto es espacio subutilizado. Máxime si lo que se ve a nuestras espaldas es una parte de nuestra casa, sin intención ni misión docente. Si usted lo analiza, en la educación presencial, todo lo que el alumno ve al extremo del salón donde se dictan las clases, tiene una intencionalidad y misión docente, incluidas las carteleras, los tableros, etc. Pues lo que hice fue investigar cómo usar ese mismo concepto y me encontré con una grata sorpresa. Quienes mejor usan el espacio de una pantalla son los desarrolladores de video juegos y por esa misma vía los influenciadores de video juegos. Con el agravante que son personajes de espíritu juvenil y supremamente creativos. Pues siendo como soy, un enemigo acérrimo de los video juegos, ya que nunca he logrado sobrevivir en ellos más de diez minutos, me tocó meterme en ese mundo por la puerta trasera y me encontré con el concepto de PRESENTACIONES INMERSIVAS o envolventes y aplicaciones para eliminar o desenfocar el fondo de pantalla tal como yo lo requería, y entre varias opciones, escogí Xsplit VCam ya que es lo suficientemente amigable como para alguien que no pertenece al mundo de los video juegos ni a la ingeniería, aunque existen varias otras alternativas y algunas totalmente gratuitas como OBS studio. Este paso me abrió un campo muy sólido en la valoración de los alumnos ya que, si voy a abordar un tema específico, lo ambiento con un video o una fotografía a mis espaldas que puede aumentar sustancialmente el interés y la atención del alumno y a un costo muy bajo, generando el efecto de que estoy en ese ambiente y no en mí casa. Desde ahí, el resto es creatividad. Por ejemplo, mi primera clase para un grupo, la hago en la cabina de una nave espacial y los invito a que me acompañen en un viaje por el plan temático de la materia y se preparen para viajar por diferentes lugares y circunstancias en cada clase.
En el transcurso de las sesiones sincrónicas, me percaté de una gran realidad. Concentrarse en la línea temática y simultáneamente estar atento a las contingencias técnicas, a los micrófonos abiertos de los alumnos, y a todos los detalles no docentes que puede surgir y que surgen constantemente, es una labor titánica para un solo profesor. Y es aquí donde se requiere recuperar la figura del monitor de clase que usábamos en los viejos tiempos. Pues bien, el monitor es un alumno diferente en cada clase que se encargará de advertir y solucionar los problemas técnicos no docentes que aparecen en el transcurso de la clase, este cambio, también le genera valor a la clase, ya que descarga la labor técnica del docente y redunda en una mayor calidad de la línea temática.
Los especialistas en pedagogía virtual advierten, todos al unísono, que una sesión sincrónica no debe tener la misma duración que las sesiones presenciales y agregan que los facilitadores debemos diseñar entregas parciales de contenido de 20 minutos. Y yo lo aprendí de la manera dura, pues al iniciar este proceso, traté de hacer las mismas sesiones magistrales de tres horas y después de haber solicitado a todos que inhabilitaran sus cámaras y micrófonos procedí con la misma metodología de clase presencial y al final, como es costumbre, pregunté si habían dudas o preguntas y me encontré con que ya ninguno de mis alumnos estaba escuchándome, solo sus computadores y celulares eran mi público pero, sus dueños estaban ya realizando otras actividades y con esta lección reviví el concepto de SRS (student response system) que use por quince años en posgrados con los famosos clickers que fueron muy engorrosos pero de gran ayuda. Pues debemos traerlos de nuevo a la vida, solo que mediante el apoyo de las plataformas LCMS (Learning Content Management), como MOODLE, TEAMS O CLASS ROOM en las cuales podemos usar una gran cantidad de alternativas para evaluar la efectividad del aprendizaje inmediatamente después de haber sido impartido. Con esta estrategia y un poco de creatividad, las clases se vuelven más amenas y efectivas.

La producción de contenido, tal como pasa también en el ambiente presencial, es muy dispendioso y demorado, mientras se consigue experiencia y habilidad, luego ya los procesos son más rápidos y sencillos. Sin embargo, estoy considerando para el próximo semestre, introducir estrategias innovadoras e impactantes para aumentar el valor percibido de las clases, una de esas estrategias, será la realización de entrevistas a expertos en el tema que se está dictando y buscaré como sacarle ventaja a la ubicuidad dado que ya, bajo este método, no hay impedimento geográfico.
Seguidamente les dejaré algunos vínculos de artículos relacionados con el tema.



Profesor Juan Humberto. Excelente artículo. Muy util y de gran actualidad. Seguiré sus consejos en mis conferencias virtuales. Espero que nos siga compartiendo más temas útiles. Cordial saludo.
Juan:querido hijo,excelente ser humano,buen cristiano;desde muy niño has demostrado ese ánimo de servir y de ser misericordioso,pues, llegó el momento de demostrar esos conocimientos en esta difícil época.Que Dios te bendiga.
Profesor muchas gracias por compartir esa información tan importante , lo felicito por esa capacidad de resiliencia y facilidad de adaptarse a las circunstancias, no todo el mundo lo logra, aprovecho esta oportunidad para preguntarle si todavía envía información sobre oportunidades laborales. Agradezco mucho su atención.
PD. Fui alumna suya en Pereira .
Profesor Juan
Gracias por compartir su conocimiento , su experiencia en este nuevo escenario virtual es muy importante porque nos esta mostrando el camino .
El compartir conocimiento te hace inolvidable como dice un hermano mio.
Excelente el articulo
Espero que siga motivado para compartir sere uno de sus lectores
Juan. Me alegra saber de tus progresos. Felicitaciones y te deseo lo mejor en esta nueva etapa de la enseñanza virtual.